Héctor Suárez Gomis recuerda cuando volvió a nacer

Aunque su cumpleaños es hasta fines de año, Héctor Suárez Gomis da a conocer que, para él, hay dos fechas de nacimiento: el 6 de diciembre y el 6 de agosto y sobre esta segunda revela que hace algunos años pasó por un momento delicado en su estado de salud del cual pensaba que no iba a salir con vida. A través de su cuenta de Instagram, el actor recordó que su corazón se aceleró tanto al punto de que perdió el pulso por unos breves instantes e incluso revela que durante el tiempo que esto ocurrió experimentó un fenómeno paranormal que lo hizo regresar a la vida para poder disfrutar el tiempo con su hija Ximena, quien sólo tenía 3 años.

“El 6 de agosto del 2005 mi corazón se enloqueció. Esa noche, decidió que latir mucho más rápido sería una buena idea. ¡209 palpitaciones por minuto! De pronto, del techo del cuarto en el que me encontraba entró una luz que me atrajo como si fuera un imán. Mi cuerpo se desprendió y empecé a levitar”, escribió Héctor.

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¡Hoy cumplo años! No, no es mi cumpleaños, pero cumplo 15 años. El 6 de agosto del 2005 mi corazón enloqueció. Esa noche, decidió que latir más rápido sería una buena idea. Llegué al hospital casi ahogándome, me costaba mucho trabajo respirar y me aterré cuando vi la cara de todos los doctores de la sala de emergencias del ABC de Santa Fe porque estaban más blancos que sus batas. ¡209! ¡209 palpitaciones por minuto! A ese ritmo el corazón deja de latir y lo que hace es vibrar. De pronto, del techo del cuarto en el que me encontraba entró una luz. Sí, una parte del techo desapareció y fue sustituido por un halo de luz que me atrajo como un imán. Mi cuerpo se desprendió y empecé a levitar. Pude verme acostado en la camilla y con mucha paz y aceptación; me despedí de mí. Entré en la luz y de inmediato un inmenso sentimiento de paz se hizo presente. Hasta el día de hoy no he vuelto a sentir algo igual. A lo lejos, había otra luz resplandeciente que me hizo cerrar los ojos y al hacerlo; recordé a Ximena. ¡Mi hija @ximeesuarezz iba a quedarse sin papá! En ese instante di marcha atrás, regresé al cuerpo del que me había despedido, jalé aire, abrí los ojos y frente a mí unas personas se aparecieron. No eran sólidas, pero tampoco podía ver a través de ellas. De cada una ellas, emanaba una luz azul índigo y al centro había un hombre como de unos 80 años, bajo de estatura, de ojos azules muy profundos. Nunca abrió la boca, pero en mi mente oí perfectamente su voz: —Tranquilo Héctor, no hemos venido por ti. Estamos aquí para cuidar que no te suceda nada. Volverás a reunirte con nosotros, pero no hoy. Caminó unos pasos, puso su mano en mi frente y desperté en terapia intensiva. Hoy se cumplen 15 años de ese evento. Sé que mi hija y Lecsy (mi cardióloga) me salvaron la vida. Sé también que se lo están preguntando y la respuesta es: sí, ya no volví a ser el mismo. Mi vida cambió por completo. ¡Hoy es mucho mejor! Adaptarme a mi nuevo yo no fue fácil. Tardé casi 4 años en abrazar por completo al ser que renació esa noche. Todos los días al despertar, le agradezco al Universo, a Lecsy y a mi Ratón por ayudarme esa noche del 6 de agosto del 2005. 🙏🏼❤️

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¡Hoy cumplo años!No, no es mi cumpleaños, pero cumplo 15 años. El 6 de agosto del 2005 mi corazón enloqueció. Esa noche, decidió que latir más rápido sería una buena idea.Llegué al hospital casi ahogándome, me costaba mucho trabajo respirar y me aterré cuando vi la cara de todos los doctores de la sala de emergencias del ABC de Santa Fe porque estaban más blancos que sus batas.¡209!¡209 palpitaciones por minuto! A ese ritmo el corazón deja de latir y lo que hace es vibrar.De pronto, del techo del cuarto en el que me encontraba entró una luz. Sí, una parte del techo desapareció y fue sustituido por un halo de luz que me atrajo como un imán. Mi cuerpo se desprendió y empecé a levitar. Pude verme acostado en la camilla y con mucha paz y aceptación; me despedí de mí. Entré en la luz y de inmediato un inmenso sentimiento de paz se hizo presente.Hasta el día de hoy no he vuelto a sentir algo igual.A lo lejos, había otra luz resplandeciente que me hizo cerrar los ojos y al hacerlo; recordé a Ximena. ¡Mi hija @ximeesuarezz iba a quedarse sin papá! En ese instante di marcha atrás, regresé al cuerpo del que me había despedido, jalé aire, abrí los ojos y frente a mí unas personas se aparecieron. No eran sólidas, pero tampoco podía ver a través de ellas. De cada una ellas, emanaba una luz azul índigo y al centro había un hombre como de unos 80 años, bajo de estatura, de ojos azules muy profundos. Nunca abrió la boca, pero en mi mente oí perfectamente su voz:—Tranquilo Héctor, no hemos venido por ti. Estamos aquí para cuidar que no te suceda nada. Volverás a reunirte con nosotros, pero no hoy. Caminó unos pasos, puso su mano en mi frente y desperté en terapia intensiva. Hoy se cumplen 15 años de ese evento. Sé que mi hija y Lecsy (mi cardióloga) me salvaron la vida.Sé también que se lo están preguntando y la respuesta es: sí, ya no volví a ser el mismo. Mi vida cambió por completo. ¡Hoy es mucho mejor!Adaptarme a mi nuevo yo no fue fácil. Tardé casi 4 años en abrazar por completo al ser que renació esa noche.Todos los días al despertar, le agradezco al Universo, a Lecsy y a mi Ratón por ayudarme esa noche del 6 de agosto del 2005. 🙏🏼❤️

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“En ese instante di marcha atrás, regresé al cuerpo del que me había despedido, jalé aire, abrí los ojos y frente a mí unas personas se aparecieron y de cada una de ellas se desprendía una luz y al centro había un hombre como de 80 años, bajo de estatura, de ojos azules muy profundos. Nunca abrió la boca, pero en mi mente oí perfectamente la voz diciéndome que todavía no estaba ahí por mí”, añadió.

Para finalizar, el hijo del fallecido Héctor Suárez le agradeció a su cardióloga por haber estado atenta a su estado y ayudarlo a recuperarse y a su hija por ser su inspiración y hacerlo luchar para estar bien. Asimismo, reconoció que le tomó mucho tiempo poder acostumbrarse a su nueva vida, pero es algo que hoy en día no cambiaría por nada.

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