Ha pasado medio año. ‘Solo’ medio año, porque la cantidad de informaciones que hemos recibido sobre la separación de Enrique Ponce y Paloma Cuevas ha sido tal, que bien podríamos decir que llevamos eternidad enredados en un punto y final, que no termina de escribirse de manera definitiva porque falta que el torero estampe su firma en los documentos del divorcio.
Tal ha sido el retraso, que ha habido voces que se atrevían a asegurar que se estaban pensando una reconciliación. Nada más lejos de la realidad. Él está feliz al lado de Ana Soria, que ya se encargó hace una semana de desmentir esos rumores de crisis siempre incómodos. Ella no tardaba en ofrecer unas declaraciones a la revista ‘Hola’ en las que se pronunciaba de manera rotunda, cerrado la puerta a una vuelta a atrás y reafirmándose en que la única salida era el divorcio.
Así las cosas, seguimos esperando. Sobre todo, Paloma. Y lo cierto es que es la revista ‘Semana’ quien se ha encargado de arrojar un poco de luz sobre el asunto. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué obstaculiza dar por finiquitado, de manera oficial, el matrimonio? Pues parece que es un tema meramente económico. Aunque la misma publicación asegura que desde el entorno del diestro confían en que este trago no se dilate mucho más.
Mientras, Enrique ha decidido diversificar sus negocios y ya vende su propio aceite en a página web de un buen amigo, Rafa Dona. El torero se muestra muy esperanzado con que este punto de venta le dé buenos resultados y que sus finanzas refloten tras un año muy duro para todos, cualquiera que sea el sector.
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