Ortega Cano sobre la muerte de Rocío Jurado: "Quería morirme igual que ella"

Ortega Cano ha sido tan valiente como Rocío Jurado y se ha atrevido a contar delante de una cámara para toda España cómo afrontó la pérdida más dura de su vida. Rocío jurado falleció a los 61 años a consecuencia de un cáncer de páncreas. Una grave enfermedad que la familia en un principio no se esperaba y fue un golpe muy duro. Ortega reconoce haber recurrido incluso a la bebida en la entrevista.

Ella sabía que aquello le podía quitar la vida”

Ortega Cano

“Yo no me podía creer que yo podía tener algo tan grave. Me dijo: “Tienes un tumor malo. Tienes un cáncer”. En ese momento me vi perdida. Me dije “esto se ha acabado”. Se llevó acabo la intervención haciéndome la limpieza del cáncer que no era muy grande pero tenía un núcleo muy malo en el centro. Todo lo que estaba alrededor se ha limpiado también”, contaba Rocío Jurado tras el diagnóstico de su enfermedad para toda España.

Ortega Cano confiesa que la valentía de Rocío Jurado es un don y que ni siquiera él se hubiese atrevido a hacerlo de esa manera. “Cuando murió Rocío yo cogí un bajón tremendo y la fe es lo que me ayudó a tirar para adelante. Yo quería morirme igual que ella”, confiesa el torero sincerándose en su entrevista con Bertín Osborne.

“Ella tenía problemas de alergia. Parecía ser de alergias. Sele hinchaba el estómago. Cuando tenía que actuar era un problema porque se tiraba todo el día o la noche sin comer nada. Lo de ella fue una sorpresa. Iba a actuar en agosto en Huelva y se puso mala. Le vinieron molestias y tenía que ir al médico en Chipiona, amigo nuestro. Cuando la vio dijo: “Lo mejor que hay es que vayas a un médico a Cádiz que te voy a dar el teléfono y el nombre y que te mire él”. Cuando la vio este médico le dijo que inmediatamente se tenía que ir para Madrid. Se vinieron ese mismo día. En Madrid se la llevaron a Monte Príncipe inmediatamente. Le hicieron un montón de pruebas con escáneres y TACS. Y ahí le detectaron la enfermedad“, detalla Ortega Cano.

“Ella era muy inteligente. Esos malestares no podían ser una cosa normal. Fue una sorpresa para ella y para todos. La llevaron allí y estaban todos los médicos del centro y dijeron que había que operarla. Fue una noticia bastante dura“, de hecho reconoce: “Yo no hubiera sido capaz de dar esa noticia. Había que tener valentía y un don personal. Ella sabía que aquello le podía quitar la vida”.

Ortega cuenta también en la entrevista con Bertín cómo fue superar esa pérdida: “Fue muy complicado porque era muy difícil estar sin ella. Un buen día cogí el coche, metí la ropa de los niños y la mía y me fui a la finca de Sevilla. Me fui a allí y pensé que tenía que cambiar. Dormir en la cama nuestra sin ella era muy duro. Puse a los niños en un colegio en Sevilla. Y a seguir luchando. (…) Me dio por beber y todo. Tuve una época que no coordinaba, faltaba ella. No veía a qué dedicaba yo mi tiempo”.

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