La cara desconocida de Khali El Assir

Era una tarde de primavera del año 2012 y el sol de Madrid comenzaba a esconderse tras los enormes dólmenes cincelados por Joaquín Vaquero Turcios para los Jardines del Descubrimiento que se alzan en la Plaza de Colón. El público congregado justo detrás de ellos, a las puertas de una boutique que inauguraban en la calle Serrano, empezaba en masa a desprenderse ya de sus gafas de sol… Pero no fueron todos, porque el protagonista de la fiesta, Michael Kors, jamás lo hace, y a las puertas de su flagship en España se disponía a saludar, con sus ojos cubiertos, a una concurrencia que era la misma de siempre entonces y casi igual a la de cualquier reunión fashion de ahora; con ese repetitivo plantel de influencers, ‘influyentas’, ‘influ-entes’ e ‘influ-egos’ desfilando… Una ruleta viral derivada de la dictadura del like y el patrocinio, y de lo que es peor aún: del like patrocinado.

De repente, un coche se detiene y una mujer esbelta, plana, que pasa sobradamente los 50 y de brillante melena rubia por debajo de la cintura hace aparición. A los ojos de los invitados resultaba tan fresca como su vestimenta, atractiva, nueva, y algo tan importante hoy como es ser desconocida para el gran público y una clásica del gratin internacional. La acompañan sus tres bellos vástagos, de rostros entre ave del paraíso y mutación felina. El gruppo di famiglia in un esterno que componían María Fernández-Longoria y sus hijos llamó la atención del conocido fotógrafo Mario Testino, que acudió a la fiesta aprovechando su viaje a España invitado por una cabecera femenina que le dedicaba un monográfico en el que retrataría a rostros imprescindibles de la sociedad y la cultura del país.

Al detener sus ojos ante aquel espectáculo genético sacado de El lago azul (Randal Kleiser, 1980), por el fulgor juvenil de sus melenas y el desenfado de sus looks, quiso advertírselo a un amigo común y cuenta la leyenda que lo hizo así: “De todos los españoles que he venido a fotografiar, ninguno me apetece más que esta familia, por favor, consigue que acepten publicar sus retratos…”.

Se negaron a hacerlo, fieles a esa política de perfil bajo que es un muro de contención con el que ya me había chocado cada vez que suplicaba a su tía Veva Fernández-Longoria (muy amiga querida y vecina además) que se retratara con sus sobrinos y hermanas en un conjunto familiar que de momento no ha sido posible… Hoy celebro que Khali, la segunda hija de María Fernández-Longoria y su apuesto cónyuge libanés, se haya dejado inmortalizar a sus 30 años en un posado que califica como insólito: “Esto es una y no más, porque lo de hacerme fotos no va conmigo… Nunca me he visto bien hasta hacer estas con Papo, con el que he estado muy a gusto, y anteriormente tuve la oportunidad perdida de posar para otros fotógrafos que se interesaron gentilmente sin ser yo una estrella de nada y me arrepiento de no haberlo hecho porque ahora tendría un bonito material… Era entonces más joven y nunca me vi en la situación de querer puntualizar algunos datos inexactos que se han vertido en medios digitales sin cotejarse debidamente; como que soy bloguera o multimillonaria… Lo primero es fácil de saber porque no he tenido un blog en mi vida (si lo buscas no aparecerá) y tampoco he colaborado con marcas de moda como embajadora o cosas así porque no es mi perfil. Además no soy multimillonaria aún, pero espero serlo algún día por mis propios méritos…”.

Khali, que se define como ciudadana del mundo y española de corazón, ha dado unos cuantos tumbos desde su Nueva York natal hasta Suiza, donde vivió una infancia idílica en Gstaad, un pueblecito precioso en el Cantón de Berna donde aún residen sus padres. Desde allí a los 12 años la trajeron a Madrid, ciudad que no la había conquistado hasta pasar por Londres, París o São Paulo y darse cuenta de que este podría ser un lugar definitivo donde echar raíces: “Aquellos que amamos España con pasión y valoramos la grandeza de lo que significa es porque hemos vivido fuera y establecemos la comparativa que me ha llevado a quedarme aquí; enamorada de mi país, de su clima, su gente, su gastronomía y una cultura única en todo el planeta”.

En España ha encontrado la oportunidad de desarrollar su carrera en el mercado inmobiliario de alto nivel y desde que vino a hacerse cargo de la venta del residencial del Four Seasons en Canalejas ya no se ha ido de Madrid, donde sus amigos la disfrutamos siempre que no está en el campo, lugar que ama. Otra de las anclas vitales que la han traído hasta aquí es el amor que siente por un compatriota: “No hay nada como un hombre español… Te lo digo porque he aprendido muchísimo a través de mis relaciones que van de un cowboy americano a un músico brasileño que me enseñó de cerca la élite global del arte y de la moda. He disfrutado muchísimo y conocido el mundo a través de ellos, pero me he dado cuenta de que con mi novio español por primera vez nuestros roles están delimitados y bien definidos tal y como se corresponde con mi educación en la que hombre y mujer somos igual de importantes, pero muy distintos y complementarios. Un yin y yang en el que no hay uno sin el otro, pero en el que ni nuestras tareas ni nuestras formas de estar en el mundo son iguales… No entiendo el genderless en general, pero aún menos en pareja”.

El espanglish es habitual en su forma de expresarse porque desde niña ha vivido en una familia muy internacional y multicultural, además su madre (de padre diplomático) inculcó su cotidianidad políglota a sus hijos: “Los idiomas me han ayudado mucho y son fundamentales en mi día a día, porque mi clientela es extranjera en su mayoría y es importante conectar con ellos en un momento tan crucial en sus vidas como es comprar una casa. Tiene mucho de psicológico vender algo tan valioso y al final acabo haciéndome su amiga y confían en mí a la hora de implantarse en la ciudad y desarrollar su modo de vida del que me siento responsable cuando les aconsejo dónde ir a cenar o comprar”.

Todos estos aspectos de estilo de vida los tiene muy claros, una mujer cuyo encanto vistiendo es que ha sobrevolado las tendencias durante toda su vida y su belleza ha primado sobre el atavío textil: “Las modas no tienen una connotación positiva para mí, no me interesan ni me interesa mucho lo nuevo que sale y es que no me veo llevando el bolso tal o cual porque eso del ‘último grito’ me espanta. Cuando compro algo pienso dónde estará esa prenda dentro de 10 años, si quiero que ese objeto envejezca conmigo o si a mi hija (cuando la tenga) le apetecerá ponérselo tanto como a mí y esto es porque me encanta ponerme ropa heredada de mi madre o mi abuela… Es importante que el vestido que llevo no compita conmigo. Si entro a un sitio y realmente voy espectacular no ha de ser por mi ropa, sino porque realmente lo estoy…”.


Su forma de ver la moda (cuando en 2019 tiramos un 811% más ropa a la basura que en 1960) no es solo lenta, ecológica y responsable por pensar a largo plazo sobre el futuro de las piezas que entran a formar parte de su vida, sino que también es el mañana de marcas tan importantes como Burberry (comprometida a dejar de incinerar ropa y de utilizar pieles animales), Zara (que ha prometido utilizar solo tejidos 100% sostenibles para 2025) o Nike, que produce el 75% de sus productos con algún material reciclado. Khali, que alumbra este panorama desde su paso por Fashion Business en el Istituto Marangoni hace una década, se expresa así al respecto: “Somos la última generación que va a conocer el mundo tal y como es ahora. Nuestros hábitos de vida tienen que empezar a cambiar radicalmente porque hemos creado un mundo tan contaminante que es difícil vivir en él y lo peor es que no es la caza del zorro la que ocasiona esto, sino pequeños gestos cotidianos de la gente que lava con microplásticos en la lavadora de casa o viaja rendida al turismo low cost sin cesar, inundando el planeta en trayectos baratos que nos cuestan mucho a todos… ¿Hay algo más contaminante que un crucero de pulserita hasta arriba de gente surcando nuestros mares?”.

Su conversación, su falta de esa corrección política que asfixia el panorama actual y su energía arrolladora me hacen no solo sentirme vivo, sino sobre todo despierto a su lado viviendo Madrid. Celebro que se haya lanzado a protagonizar estas páginas y ojalá no sean las últimas para alguien que tiene mucho que contar e influir a través de un like tan sincero (y sin patrocinios) como sus respuestas a nuestro cuestionario.

Cuestionario ‘raséeeeeeeeeee’.

¿Qué es para ti Balenciaga? Mi abuela, mi bisabuela y los trajes más maravillosos de antes. La marca de ahora me espanta. ¿Quién te gustaría que te recibiera a las puertas del cielo o del infierno? En el cielo, mi abuelo, y en el infierno, Elvis. Describe tu llavero. Una chapa de la bandera de España con las iniciales de mi novio. Hecho histórico que te gustaría haber presenciado. La boda de Sissi Emperatriz con Francisco José. El color al que te fundirías. Obviamente oro. Un poema que recitar. If, de Rudyard Kipling. La flor en la que te reencarnarías. La tuberosa. ¿Cómo viviste la boda de los príncipes de Asturias? No la viví con atención… Un perfume. Fracas de Robert Piguet. Tu libro de cabecera. El profeta, de Kahlil Gibran. Una revista. Harper’s Bazaar. Una canción. Just Like Heaven, de The Cure. El sitio de tu recreo del que no saldrías jamás. El campo de La Mancha. El desayuno que te hace arrancar. Un litro de café. Una serie que ver en bucle. Eastbound & Down. Un uniforme para dormir. Nada. Tu asignatura de sobresaliente. El recreo. Una palabra que traducir a luces de neón. Existir. Lo que más te gusta de España. Todo: comida, gente, todo… Lo que menos. La envidia. Tu peso ideal para estar ideal. 56. Un problema global que te quite el sueño. El comunismo. Raza canina con la que te identificas. Sabueso de Baviera. ¿Qué cuadro te comprarías? Nº6 (Violeta, verde y rojo) (1951), de Mark Rothko. Un deseo para 2019. Felicidad.

Peluquería y maquillaje: Amparo Sánchez (X Artist Management). Producción: Raúl Boluda. Asistente de producción: Julia Lladó. Asistente de fotografía: Eduardo Navarro. Asistente de Estilismo: Diego Serna. Agradecimientos: Hotel Intercontinental de Madrid y Curso de posgrado en Estilismo de Moda del IED Madrid.

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