De una boda sale otra boda: Victoria de Suecia, invitada sorpresa en el enlace de una amiga que conoció a su novio gracias a la princesa Magdalena

La princesa heredera Victoria de Suecia asistió el pasado sábado al enlace entre su amiga la diseñadora de interiores, bloguera y presentadora de televisión sueca Andrea Brodin (43) con el esquiador Cedric Notz (45). Ha asistido acompañada de su marido, Daniel de Suecia y han pasado muy buen rato junto al resto de invitados, tal y como demuestran las fotografías.

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La pareja se conoció en la boda de la princesa Magdalena de Suecia con Christopher O’Neill en 2013, lugar en el que sus amigos cercanos cuentan que se enamoraron. El papel del deportista en la boda de la princesa fue, además, el de padrino del novio, por lo que eran unos de los grandes esperados entre los invitados, que sin embargo no se han dejado ver por el enlace. Magdalena de Suecia y su familia viven en Estados Unidos, por lo que probablemente les haya sido muy difícil volver a su país de origen en plena pandemia provocada por la covid-19.

Victoria de Suecia, por su parte, ha sido la invitada más destacada junto a su marido y ha escogido un estilismo a la altura de las circunstancias, como bien acostumbra a hacer. El conjunto estaba formado por un vestido de la colección H&M Conscious Exclusive que ya había utilizado en ocasiones anteriores y un bolso vintage de Ellie Saab, dos piezas especiales que ha decidido combinar con unos pendientes de flores y diamantes de la joyería Kreuger.

La celebración ha tenido lugar en la acogedora casa familiar de madera de los padres de Brodin, que data del SXIX, situada cerca del palacio de Ulriksdal de Suecia, en el municipio de Solna y con unas espectaculares vistas a la bahía de Edsviken. Los invitados, unos 30, llegaron al encuentro en un barco procedente de la mencionada bahía, pero no llevaban mascarillas ni respetaron la distancia de seguridad, puesto que las medidas de prevención son más laxas en Suecia.

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Otros de los invitados más destacados del enlace fueron, como no podía ser de otra forma, los hijos de la novia: tanto por su papel principal en el enlace como por sus estilismos. La mayor, Diana, iba ataviada con un romántico vestido de seda en color hueso con plisado en el pecho, mangas abullonadas y volantes en la falda, que combinó con una diadema floral. Parece que sigue los pasos de su madre y es toda una adepta al mundo de la moda. Su hijo Ivar, por su parte, llevó un clásico traje azul marino sin corbata que combinó con una camisa blanca y una flor en el bolsillo; el joven conversó y se divirtió con Victoria, con quien parece llevarse muy bien gracias a las fotografías del enlace.

El vestido de la novia, que se dio el sí quiero en el porche de la casa bajo un arco decorado con una gasa blanca, era de la firma sueca By Malina, que destaca por las transparencias del pecho y los bordados y pedería que decoran las mangas (que son cortas), el resto del cuerpo y parte de la falda. Su hija pequeña, Isabella, de 3 años, hizo de dama de honor y acompañó a los novios con un vestidito blanco floral. Ella es fruto de la relación entre Brodin y Notz: nació en 2016, cuando aún no se habían casado.

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El fin de semana anterior, Victoria de Suecia y otras amigas de la novia ya habían celebrado su despedida de soltera por todo lo alto en el Grand Hotel de Estocolmo, de cinco estrellas. En el complejo de lujo, el grupo de amigas se sometió a un circuito de Spa que terminó con un masaje de 90 minutos, tal y como la novia contaba en su blog. Además, después de cuidarse, el grupo de mujeres dio una vuelta en barco por la ciudad y se dieron una gran cena en honor a la novia. La propia Brodin cuenta que se emocionó y que disfrutaron tanto del momento que dejaron de lado las redes sociales, a pesar de que ella es toda una influencer.

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