Ágatha Ruiz de la Prada habla de la infidelidad de Luismi: "Cuando me enteré, me tomé un Orfidal"

Sucedió algo menos de un mes. Y no habían hablado públicamente… hasta ahora. Ágatha Ruiz de la Prada y Luis Miguel Rodríguez protagonizan la portada de enero de ‘Vanity Fair’ y la diseñadora ofrece sus primeras declaraciones desde que se publicaran las fotos de su pareja junto a la actriz Marcia di Lele.

Porque si bien es cierto que a él le habíamos escuchado pedir perdón arrepentido y a Marcia decir que hubo besos pero no intimidad de alcoba, Ágatha se refugió en un viaje a París para pasar el mal trago de ver cómo, de nuevo, le eran infiel. Así que, estas eran las palabras más esperadas de De la Prada.

La publicación ha ofrecido un adelanto de esa entrevista que comenzó con una llamada a ella en la que confesó: “Bueno… Anoche, cuando me enteré del engaño, me tomé un Orfidal. Y supongo que los próximos días adelgazaré…”. No sabemos si ha adelgazado algo (cuando terminó su relación con Pedro J Ramírez, el cambio físico fue llamativo), pero sí que ella es consciente de cómo es el hombre que tiene al lado.

A Lusimi lo que más le gusta son los coches y las tías”

“A Lusimi lo que más le gusta son los coches y las tías. Lo dice él mismo. ¿Miedo de que pueda haber otra gente? Sí, como todo. Pero bueno…”, dice con toda sinceridad antes de seguir analizando: “Tengo la suerte de tener mi vida muy montada, con las casas funcionando, y con muchos planes. En los tres años que llevo divorciada solo he cenado en casa tres días”.

Y, a pesar de todo, tiene palabras de elogio para él: “Luismi es muy mono y me acompaña a muchos de esos planes. Y me ha venido genial, porque ha aparecido en un momento crucial de mi vida. Si lo dejamos, lo echaría mucho de menos. Pero creo que podría sobrevivir. ¿Que dura mucho? Genial. ¿Que dura poco? Qué se le va a hacer”.

La pareja posa en la portada de la mencionada revista en un reportaje extenso realizado en el negocio de él, los Desguaces La Torre, vestidos de fiesta. O Ágatha está muy enamorada, o el calor de estas fiestas le ha enternecido el corazón para darle una nueva oportunidad.


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